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ALEGACIÓN: Los auriculares Bluetooth o inalámbricos pueden provocar cáncer

Última actualización Tiempo de lectura 2 minutos
Auriculares Bluetooth

Lo que quizá hayas oído

Con la introducción y el aumento del uso de la tecnología Bluetooth, muchas personas se han preocupado por sus efectos a largo plazo sobre el riesgo de cáncer.

Lo que nos dice la ciencia

Debido a la novedad de esta tecnología, los investigadores no han tenido tiempo suficiente para estudiar la posible correlación entre el cáncer y los auriculares Bluetooth. Sin embargo, como la radiación de los auriculares Bluetooth es sólo una décima parte de la de un teléfono móvil, lo más probable es que haya poco de qué preocuparse. Estos dispositivos emiten ondas de RF (radiofrecuencia), que son una forma de radiación no ionizante. Esto significa que no tienen energía suficiente para dañar directamente el ADN del interior de las células y provocar cáncer (ACS, NCI).

Evidencia epidemiológica

Muchos estudios han analizado la formación de tumores y el uso de teléfonos móviles; sin embargo, los resultados no son concluyentes (NCI). La mayoría de las organizaciones internacionales consideran que el uso del teléfono es, como mucho, sólo un riesgo potencial para el cáncer y, como mínimo, no hay pruebas suficientes para pronunciarse. Los teléfonos emiten ondas de RF (radiofrecuencia), que son una forma de radiación no ionizante.

Pruebas de laboratorio/Pruebas complementarias

Actualmente, no hay pruebas de laboratorio que sugieran que los auriculares Bluetooth estén relacionados con el cáncer.

Clasificación de carcinógenos de la IARC:

Grupo 3 (No clasificable en cuanto a su carcinogenicidad para el ser humano: campos electromagnéticos de radiofrecuencia).

Cómo reducir el riesgo

Con poca investigación publicada sobre el tema, los científicos no están seguros de cuál es la mejor manera de reducir tu riesgo, aparte de limitar la cantidad de tiempo que pasas con auriculares inalámbricos (NCI).

En resumen

Lo más probable es que los auriculares Bluetooth o inalámbricos no provoquen un aumento del riesgo de cáncer; sin embargo, limitar el tiempo que pasas utilizándolos, o mantener el teléfono alejado de la cabeza, podría garantizar la seguridad hasta que se realicen más investigaciones.