Lo que quizá hayas oído
El aceite de cannabis es un remedio natural contra el cáncer.
Lo que nos dice la ciencia
El aceite de cannabis, extraído de la planta cannabis sativa, se puede encontrar en varios productos, como aceites, roll-ons, soluciones para vaporizar y comestibles. Contiene cannabidiol (CBD), que, a diferencia del THC (otro componente del cannabis), no afecta a la mente. A pesar de su creciente popularidad y presencia en lugares como tiendas de comestibles y farmacias, no existen pruebas científicas que respalden su capacidad para curar el cáncer.
Pruebas epidemiológicas:
Los estudios que examinan la relación entre el consumo de cannabis y el cáncer han arrojado resultados dispares.
- Cáncer de pulmón: El humo del cannabis comparte muchas de las mismas sustancias nocivas que el humo del tabaco. Un estudio descubrió un mayor riesgo de cáncer de pulmón en los fumadores de tabaco que también consumían cannabis. Sin embargo, otro estudio no halló un aumento significativo del riesgo de cáncer de pulmón por un bajo consumo de cannabis.
- Cáncer de testículo: El consumo intensivo de cannabis se ha relacionado con un mayor riesgo de cáncer testicular. Sin embargo, el consumo ocasional no mostró la misma correlación.
- Cáncer de vejiga: Algunos estudios sugieren que los consumidores de cannabis tienen un menor riesgo de padecer cáncer de vejiga, pero se necesitan investigaciones más exhaustivas para confirmar estos hallazgos.
- La investigación sobre cómo interactúa el cannabis con los tratamientos convencionales contra el cáncer es limitada. Algunos estudios sugieren que el cannabis puede reducir la eficacia de los tratamientos de inmunoterapia. Por ejemplo, un estudio observó que el consumo de cannabis disminuía los efectos positivos de la inmunoterapia.
Pruebas de laboratorio/Pruebas de apoyo:
Estudios de laboratorio y pequeños ensayos clínicos han explorado los posibles beneficios de los cannabinoides para los pacientes de cáncer. Algunas investigaciones sugieren que los cannabinoides pueden ayudar con síntomas como las náuseas, los vómitos, la anorexia, la neuropatía, la ansiedad, la depresión y el insomnio, pero estos hallazgos no son concluyentes.
Clasificación de la IARC sobre sustancias cancerígenas:
No clasificado.
Cómo reducir el riesgo
Dados los riesgos asociados al aceite de CBD, es mejor evitar su consumo, sobre todo si te estás sometiendo a un tratamiento contra el cáncer. Consulta siempre con tu profesional sanitario antes de considerar el aceite de CBD como parte de tu plan de tratamiento. La FDA no ha aprobado el cannabis ni los cannabinoides para su uso como tratamiento del cáncer. El cannabis tampoco está aprobado por la FDA para el tratamiento de ningún síntoma relacionado con el cáncer ni de los efectos secundarios de la terapia oncológica.
Existen algunas preocupaciones asociadas al aceite de CBD:
- El aceite de cannabis está muy poco regulado, por lo que es difícil saber el contenido exacto de CBD o THC de un producto determinado. Se ha descubierto que algunos productos contienen bastante menos CBD o más THC de lo anunciado.
- En el aceite de cannabis puede haber trazas de THC, que pueden afectar a la mente. La contaminación cruzada durante la extracción, la manipulación o el envasado también es un riesgo.
- Se han notificado infecciones tras el consumo de CBD y productos derivados del cannabis, lo que es especialmente preocupante para los pacientes inmunodeprimidos, que son más susceptibles a las infecciones bacterianas y fúngicas.
En resumen
Aunque el aceite de CBD se promociona a menudo como tratamiento para el cáncer y sus síntomas, actualmente no existen pruebas científicas que respalden estas afirmaciones. Es crucial confiar en los tratamientos convencionales probados y comentar cualquier uso de aceite de CBD con el profesional sanitario para evitar posibles interacciones con el tratamiento del cáncer.
Para ver un vídeo relacionado sobre el consumo de marihuana y el riesgo de cáncer, mira este breve vídeo del Instituto del Cáncer Dana-Farber.