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ALEGACIÓN: Las dietas cetogénicas pueden aumentar la eficacia del tratamiento del cáncer

Última actualización Tiempo de lectura 3 minutos
Plato de huevo duro y aguacate con tomate aparte

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Las dietas cetogénicas (DC), ricas en grasas y pobres en hidratos de carbono, pueden mejorar los resultados del tratamiento del cáncer.

Lo que nos dice la ciencia

Una dieta cetogénica produce cuerpos cetónicos a partir de las grasas, reduciendo los niveles de glucosa e insulina. Esto podría ayudar a detener el crecimiento de las células cancerosas y promover su muerte mediante procesos como la ferroptosis (un tipo de muerte celular causada por la acumulación de hierro y moléculas nocivas que dañan la membrana de la célula).

Evidencia epidemiológica

Los estudios sugieren que las dietas cetogénicas pueden ralentizar el crecimiento tumoral en ciertos tipos de cáncer al aumentar el daño celular e inducir la muerte celular. También pueden aumentar la eficacia de tratamientos como la quimioterapia y la radioterapia. Sin embargo, se necesitan más investigaciones para confirmar estos hallazgos en distintos tipos de cáncer y pacientes.

Pruebas de laboratorio/Pruebas complementarias

La investigación en ratones y pequeños ensayos en humanos han demostrado que las dietas cetogénicas pueden reducir los niveles de insulina y del factor de crecimiento 1 similar a la insulina (IGF-1), que están asociados al crecimiento de las células cancerosas. Además, las dietas cetogénicas provocan la muerte de las células cancerosas.

Sin embargo, las dietas cetogénicas también pueden provocar problemas como una reducción del NADPH, que debilita la protección celular, y una deficiencia de corticosterona, una hormona importante para el control del estrés y la inflamación. Estos problemas pueden empeorar el síndrome de desgaste en pacientes con cáncer.

Cómo reducir el riesgo

Aunque las dietas cetogénicas pueden ofrecer posibles beneficios, también conllevan riesgos importantes. Los pacientes con cáncer ya tienen un alto riesgo de sufrir desnutrición, y una dieta cetogénica puede agravar esta situación, provocando pérdida de peso, fatiga y una recuperación más lenta. El carácter restrictivo de las dietas cetogénicas puede dificultar la ingesta de los nutrientes necesarios, sobre todo para los pacientes que sufren efectos secundarios del tratamiento, como náuseas y vómitos. Es fundamental mantener una dieta equilibrada y consultar con los profesionales sanitarios antes de plantearte seguir una dieta cetogénica. A continuación te damos algunos consejos para reducir el riesgo.

  • Evita cambios drásticos en la dieta sin consultar a tu médico.
  • Intenta comer comidas equilibradas, pequeñas y frecuentes para evitar perder peso y sufrir desnutrición.
  • Asegúrate de una ingesta adecuada de calorías, proteínas y líquidos.
  • Limita la ingesta de alimentos cetoamigables que puedan aumentar el riesgo de cáncer, como la carne roja.

En resumen

Aunque las pruebas emergentes sugieren que las dietas cetogénicas podrían mejorar el tratamiento del cáncer al inducir mecanismos como la ferroptosis y reducir los niveles de insulina, estas dietas también plantean riesgos significativos como la desnutrición y los efectos adversos a largo plazo. Se necesitan más investigaciones para confirmar la seguridad y eficacia de las dietas cetogénicas en el tratamiento del cáncer. Hasta entonces, las dietas vegetales, que se asocian a un menor riesgo de cáncer y a una mejor salud general, siguen siendo el enfoque dietético preferido. Consulta siempre con tu médico antes de hacer cambios dietéticos importantes, especialmente durante el tratamiento del cáncer.