Lo que quizá hayas oído
Ha circulado la preocupación de que los productos de protección solar contienen sustancias químicas nocivas que pueden aumentar el riesgo de cáncer de piel.
Lo que nos dice la ciencia
Utilizar protección solar no aumenta el riesgo de cáncer. De hecho, la protección solar es esencial para proteger la piel de la radiación ultravioleta (UV), que puede dañar el ADN de las células y provocar cáncer de piel. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), la Sociedad Americana del Cáncer (ACS) y la Academia Americana de Dermatología (AAD) siguen recomendando el uso de productos de protección solar con un Factor de Protección Solar (FPS) de al menos 30.
Evidencia epidemiológica
Hay pruebas sólidas de que el uso de protector solar reduce el riesgo de carcinoma de células escamosas y melanoma, dos de las formas más graves de cáncer de piel (Sander et al.). Un ensayo controlado aleatorizado realizado en Australia descubrió que los adultos que utilizaban protector solar a diario tenían la mitad de riesgo de desarrollar melanoma y un 73% menos de riesgo de melanoma invasivo, en comparación con los que sólo lo utilizaban ocasionalmente (Green et al.).
Pruebas de laboratorio/Pruebas complementarias
La FDA establece normas estrictas de seguridad para los ingredientes de los protectores solares y sigue vigilando sus efectos a largo plazo. Varios ingredientes, como la oxibenzona, el octinoxato y la avobenzona, se están investigando actualmente para conocer su absorción y seguridad(ACS). Hasta ahora, no se ha demostrado que ningún ingrediente utilizado en los protectores solares cause cáncer en los seres humanos.
Algunos protectores solares fueron retirados del mercado por estar contaminados con benceno, un carcinógeno del grupo 1 de la IARC. Sin embargo, el benceno no es un ingrediente activo de los protectores solares, sino un subproducto de la contaminación de fabricación que puede producirse en diversos productos de consumo.
Cómo reducir el riesgo de cáncer de piel
Cuando elijas un protector solar, utiliza productos con protección de amplio espectro (contra los rayos UVA y UVB) y FPS superior a 30. Si te preocupa la absorción química, elige protectores solares minerales que contengan bloqueadores físicos como el óxido de zinc y el dióxido de titanio para reflejar los rayos UV antes de que penetren en la piel. Además, toma las siguientes precauciones:
- Vuelve a ponerte protector solar cada dos horas, o después de nadar o sudar;
- limita la exposición al sol durante las horas de mayor intensidad y busca la sombra siempre que puedas; y
- No expongas a los bebés menores de seis meses a la luz solar directa.
En resumen
La protección solar es muy recomendable para prevenir el cáncer de piel. Aunque se han planteado dudas sobre la seguridad de algunos ingredientes químicos, no hay pruebas de que la protección solar aumente el riesgo de cáncer. Para protegerte mejor contra el cáncer de piel, utiliza un protector solar de amplio espectro con FPS 30 o superior y combínalo con sombra, ropa protectora y un horario prudente de exposición al sol.
Para saber más sobre el protector solar y el riesgo de cáncer, échale un vistazo a este breve vídeo del Instituto Oncológico Dana-Farber.