Lo que quizá hayas oído
Hace más de una década, circuló por las redes sociales la afirmación de que beber agua fría después de comer provoca cáncer. La base de la afirmación es que el agua fría supuestamente solidifica las grasas en el estómago, creando un «lodo» que recubre los intestinos, convirtiéndose finalmente en depósitos de grasa y causando cáncer.
Lo que nos dice la ciencia
No hay pruebas científicas que respalden esta afirmación. Beber agua fría no perjudica la digestión ni aumenta el riesgo de cáncer. Para la mayoría de la gente, la temperatura del agua consumida tiene poco efecto sobre la digestión. Lo más importante es mantenerse hidratado y asegurarse de beber suficiente agua.
Evidencia epidemiológica
Ningún estudio epidemiológico ha relacionado el consumo de agua fría con un mayor riesgo de cáncer.
Cómo reducir el riesgo
Elige agua en lugar de bebidas azucaradas y evita el alcohol para reducir el riesgo.
En resumen
Beber agua fría después de comer no provoca ni aumenta el riesgo de cáncer. Asegurarte de que consumes suficiente agua es importante para mantenerte hidratado y conservar la salud en general.
Para saber más sobre bebidas saludables, consulta la sección Bebidas Saludables de La Fuente de la Nutrición, una iniciativa del Departamento de Nutrición de la Escuela de Salud Pública de Harvard, y mira «Hidratación Saludable: Elección de bebidas y riesgo de cáncer«, copatrocinado por el Centro Zhu para la Prevención Mundial del Cáncer y la Oficina de Comunicaciones de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard.