Lo que quizá hayas oído
Algunos afirman que la kombucha, una bebida de té fermentado, puede prevenir o incluso curar el cáncer debido a sus efectos potencialmente desintoxicantes y potenciadores del sistema inmunitario.
Lo que nos dice la ciencia
La kombucha se elabora añadiendo un cultivo simbiótico de bacterias y levaduras (SCOBY) al té azucarado fermentado. Aunque la kombucha contiene probióticos y antioxidantes que pueden contribuir a la salud general, la investigación sobre sus efectos es muy limitada. No se ha demostrado que la kombucha prevenga o trate el cáncer en humanos.
Evidencia epidemiológica
No hay pruebas epidemiológicas que respalden esta afirmación.
Pruebas de laboratorio/Pruebas complementarias
La kombucha ha demostrado efectos antioxidantes, antimicrobianos y antiinflamatorios en estudios preclínicos con animales e in vitro (células) (Abaci et al.), pero estos hallazgos no se han reproducido en humanos.
Cómo reducir el riesgo
La kombucha puede suponer riesgos para la salud dependiendo de cómo y dónde se elabore.
- Se han notificado casos de intoxicación por plomo cuando la kombucha se elabora en ollas de cerámica, y pueden crecer bacterias nocivas si se hace en condiciones insalubres (Clínica Mayo). Compra kombucha de fuentes acreditadas.
- Si estás embarazada, en periodo de lactancia o tienes el sistema inmunitario debilitado, es mejor que evites la kombucha debido a la posible presencia de bacterias y levaduras.
En resumen
Faltan pruebas que respalden la afirmación de que la kombucha puede prevenir o tratar el cáncer. Aunque la kombucha ha demostrado algunos beneficios para la salud en estudios con animales e in vitro, no está claro si estos hallazgos se trasladan a los seres humanos. Se necesita más investigación.