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ALEGACIÓN: La falta de sueño aumenta el riesgo de cáncer

Última actualización Tiempo de lectura 4 minutos
Persona tumbada despierta en la cama en una habitación a oscuras

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Un ciclo de sueño interrumpido reduce la capacidad de nuestro organismo para funcionar correctamente y disminuye su capacidad para protegerse del cáncer (Shafi et al.).

Lo que nos dice la ciencia

La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que la alteración circadiana por sí sola es un factor de riesgo de cáncer.
«Alteración circadiana» se define como cualquier cambio en el patrón de sueño, ya sea pérdida de sueño, dificultad para dormirse o despertarse durante el ciclo de sueño. El reloj central del cuerpo se encuentra en el cerebro y recibe sus señales en gran medida de la luz. La presencia de luz indica a nuestro cuerpo que es hora de estar despierto, alerta y hambriento. El cuerpo ajusta su reloj a un ciclo de 24 horas (basado en la cantidad de luz que percibe) y cada sistema orgánico lo sigue. Nuestro ritmo circadiano controla cuándo nos despertamos, nuestro apetito, nuestra temperatura corporal y nuestro estado de ánimo.

Evidencia epidemiológica

Las personas que experimentan desfase horario, viajan a través de varias zonas horarias, trabajan por turnos, tienen trastornos del sueño o están expuestas a la luz por la noche pueden tener un mayor riesgo de padecer cáncer de próstata, mama, colon, hígado, páncreas, ovario y pulmón (Shafi et al.). La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), que clasifica los factores de riesgo de cáncer en una escala que va desde causantes de cáncer (cancerígenos) hasta no cancerígenos para el ser humano, afirma que el trabajo en turno de noche por sí solo es probablemente cancerígeno para el ser humano (CIIC).

Pruebas de laboratorio/ Pruebas de apoyo

Se han utilizado algunos modelos animales en experimentos de laboratorio para examinar la relación entre la falta de sueño y las tasas de cáncer. Los resultados también respaldan las conclusiones halladas en estudios humanos: que la falta de sueño tiene efectos complejos en la biología del cáncer (Yaacoby-Bianu & Hakim).

Clasificación de carcinógenos de la IARC:

No clasificado.

Cómo reducir el riesgo

Las alteraciones del sueño y otros factores de riesgo de cáncer suelen aparecer juntos, como los factores de estrés laboral o social/vital, el tabaquismo, el consumo elevado de alcohol, la mala alimentación, la escasa actividad física y la obesidad. Reducir estos factores de estrés y comportamientos puede disminuir tus probabilidades de desarrollar cáncer.


Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan someterse a revisiones médicas periódicas e informar a tu médico si tienes alguno de los siguientes síntomas: fatiga o somnolencia intensas cuando necesitas estar despierto, problemas de sueño o estomacales, irritabilidad, bajo rendimiento en el trabajo (errores frecuentes, lesiones, etc.) o aumento o pérdida de peso inexplicables (CDC). Además, prueba comportamientos saludables para combatir los efectos de la alteración del ritmo circadiano: duerme lo suficiente, sigue una dieta nutritiva, haz ejercicio regularmente, evita el tabaco y limita el consumo de alcohol (CDC).


El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (NIOSH) cuenta con una amplia variedad de recursos específicos para cada profesión, destinados a ayudar a los empresarios y a los trabajadores a afrontar mejor las exigencias del trabajo por turnos y las jornadas laborales largas (NIOSH).

En resumen

La alteración circadiana es elevada entre las personas que experimentan desfase horario, viajan a través de múltiples zonas horarias, trabajan en turnos nocturnos o están expuestas a la luz por la noche. Esta población puede tener un mayor riesgo de cáncer de próstata, mama, colon, hígado, páncreas, ovario y pulmón (Shafi et al.). Es importante que hables con un profesional sanitario si tienes trastornos del sueño y que busques recursos para mejorar tu calidad de sueño.