Lo que quizá hayas oído
Comer ajo puede reducir el riesgo de desarrollar cánceres gastrointestinales.
Lo que nos dice la ciencia
El ajo contiene compuestos naturales del allium que pueden ralentizar el desarrollo del cáncer al favorecer la función de las células sanas y afectar a los procesos implicados en el crecimiento tumoral. Las investigaciones de laboratorio sugieren que el ajo puede reducir el riesgo de ciertos cánceres gastrointestinales. Sin embargo, las pruebas actuales en humanos son limitadas y no concluyentes.
Evidencia epidemiológica
Los estudios en humanos aportan pocas pruebas de las propiedades anticancerígenas del ajo. Aunque algunos estudios de casos y controles sugieren una asociación protectora con los cánceres colorrectal y gástrico (Zhou et al.), este diseño de estudio no es el más fiable para evaluar las exposiciones dietéticas. Muchos de estos estudios también contienen muestras de pequeño tamaño, lo que limita aún más su solidez.
Una revisión sistemática de 2021 no halló ninguna asociación entre la ingesta de ajo y el riesgo de cáncer en estudios de cohortes más amplios (Lee et al.). Se necesitan más estudios de cohortes y ensayos clínicos para aclarar el posible papel preventivo del ajo contra el cáncer en humanos.
Pruebas de laboratorio/Pruebas complementarias
La alicina, un compuesto del alium del ajo, se produce cuando el ajo se machaca o se daña. La alicina forma otros compuestos que, según estudios en animales, pueden reducir el riesgo de varios tipos de cáncer al activar genes supresores de tumores. Según el Instituto Americano de Investigación Oncológica (AICR), estos compuestos pueden reducir la inflamación, favorecer la reparación del ADN y promover la autodestrucción de las células cancerosas.
Cómo reducir el riesgo
Ningún alimento por sí solo puede prevenir el cáncer. Para reducir mejor el riesgo, mantén un estilo de vida sano comiendo bien, haciendo ejercicio regularmente y evitando el alcohol y el tabaco.
En resumen
Aunque los estudios en animales sugieren que el ajo puede ofrecer cierta protección contra los cánceres del tracto gastrointestinal, actualmente no hay pruebas sólidas de estudios en humanos que lo confirmen. Se necesita más investigación epidemiológica de alta calidad para comprender el papel del ajo en la prevención del cáncer.