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Lo que quizá hayas oído

El aceite vegetal bromado (BVO) se ha relacionado con el cáncer.

Lo que nos dice la ciencia

El aceite vegetal bromado (BVO) es un aditivo alimentario, hecho de aceite vegetal modificado con bromo que se utiliza en algunos refrescos para evitar que se separe el sabor cítrico. El BVO puede acumularse en la grasa corporal, así como en el hígado, el corazón y el cerebro, provocando toxicidad por bromo. Esto puede causar daños en el sistema nervioso central, dolores de cabeza, náuseas, pérdida de memoria y pérdida de coordinación. La FDA ha propuesto prohibir el uso de BVO en los alimentos debido a los riesgos potenciales para la salud. El BVO se ha prohibido en varios países, como el Reino Unido, India, la UE y Japón, y recientemente se prohibió en alimentos y bebidas vendidos en California.

Evidencia epidemiológica

Se han realizado estudios limitados en humanos, pero los estudios en animales suscitan gran preocupación. No hay pruebas epidemiológicas sólidas que relacionen directamente el BVO con el cáncer en humanos.

Pruebas de laboratorio/Pruebas complementarias

Los estudios en animales muestran aumentos significativos de los niveles de bromuro en la sangre y los tejidos, que afectan a la glándula tiroides (Woodling et al., 2022).

Clasificación de carcinógenos de la IARC

No está clasificado, pero se están estudiando compuestos relacionados.

Cómo reducir el riesgo

Evita las bebidas en las que figure el BVO como ingrediente. Comprueba las etiquetas de los refrescos y opta por alternativas sin BVO. Elegir agua en lugar de refrescos es una de las formas más sencillas y eficaces de reducir el riesgo. Al elegir agua, evitas los riesgos potenciales para la salud asociados a aditivos como el BVO y reduces tu ingesta de azúcares y calorías innecesarias.

En resumen

Aunque los estudios en humanos que relacionan el BVO y el cáncer son limitados, las pruebas de los estudios en animales sugieren que es importante evitar el BVO debido a los posibles riesgos para la salud.

Lo que quizá hayas oído

Puede que hayas oído que comer bayas, como fresas, arándanos, frambuesas y moras, puede ayudar a prevenir el cáncer.

Lo que nos dice la ciencia

Las bayas son ricas en antioxidantes, como la vitamina C, la quercetina y las antocianinas, que ayudan a neutralizar los radicales libres y a reducir el estrés oxidativo, un factor clave en el desarrollo del cáncer. Los estudios científicos apoyan la idea de que las bayas pueden desempeñar un papel en la prevención del cáncer.

Evidencia epidemiológica

  • Muchos estudios en animales y humanos sugieren que comer bayas puede reducir el riesgo de cánceres como el de mama, esófago, colon y pulmón. Por ejemplo, las frambuesas negras pueden cambiar el modo en que los genes manejan las sustancias cancerígenas y reducir el número de tumores.

Pruebas de laboratorio/Pruebas complementarias

  • Las bayas ayudan a combatir el cáncer deteniendo el crecimiento de las células cancerosas, desencadenando la muerte celular programada (apoptosis) y reduciendo la inflamación. También interrumpen vías clave implicadas en la progresión del cáncer, como PI3K/Akt/mTOR y MAPK/ERK.

Cómo reducir el riesgo

1. Incorpora una variedad de bayas

  • Añade a tu dieta una mezcla de fresas, arándanos, frambuesas y moras. Estas bayas son ricas en distintos antioxidantes que aportan amplios beneficios para la salud.

2. Disfruta de bayas frescas o congeladas

  • Frescas o congeladas, las bayas conservan su valor nutritivo. Utilízalas en batidos, como cobertura de yogur o cereales, o disfrútalas solas como tentempié saludable.

4. Elige bayas ecológicas siempre que sea posible

  • Las bayas ecológicas tienen menos probabilidades de contener residuos de pesticidas, por lo que son una opción más limpia para tu dieta.

5. Equilibra tu dieta

  • Aunque las bayas son beneficiosas, deben formar parte de una dieta más amplia que incluya una variedad de frutas, verduras, cereales integrales y proteínas magras. Este enfoque equilibrado garantiza que obtengas una amplia gama de nutrientes necesarios para la salud general.

En resumen

Incluir bayas en tu dieta es una forma sabrosa y nutritiva de reducir potencialmente tu riesgo de cáncer. Los compuestos beneficiosos de las bayas actúan a través de múltiples mecanismos para favorecer la salud celular y prevenir el desarrollo del cáncer. Para obtener unos beneficios óptimos para la salud, consume bayas variadas con regularidad, como parte de una dieta equilibrada rica en frutas, verduras, cereales integrales y proteínas magras.

Mira este vídeo del USDA sobre el lavado de productos como las bayas.

Lo que quizá hayas oído

Las semillas de albaricoque curan el cáncer atacando a las células cancerosas y dejando indemnes a las células normales.

Lo que nos dice la ciencia

Las semillas de albaricoque contienen amigdalina, una sustancia natural. El laetrilo es una forma parcialmente sintética de la amigdalina. A veces se denomina vitamina B17, aunque en realidad no es una vitamina. Las empresas farmacéuticas producen Laetrile en el laboratorio, y algunos lo llaman erróneamente vitamina B17.

Cuando se consumen, tanto la amigdalina como el Laetrile pueden liberar cianuro, una sustancia tóxica que plantea graves riesgos para la salud. La amigdalina (Laetrile) se ha relacionado con varios casos de toxicidad por cianuro en pacientes con cáncer. Los efectos secundarios pueden incluir inflamación y enrojecimiento de la piel. Las dosis altas o el uso prolongado pueden provocar toxicidad por cianuro, con síntomas como náuseas, vómitos, dolores de cabeza, mareos, confusión mental, coloración azulada de la piel, suministro inadecuado de oxígeno a los tejidos, tensión arterial baja, párpados caídos, disfunción nerviosa, coma y muerte.

Evidencia epidemiológica

Los estudios no muestran datos clínicos fiables que respalden la eficacia del laetrilo o la amigdalina en el tratamiento del cáncer. De forma sistemática, las investigaciones no han logrado demostrar ningún efecto anticancerígeno significativo de la amigdalina (Laetrile).

Pruebas de laboratorio/Pruebas complementarias

Aunque algunos estudios de laboratorio sugieren que la amigdalina podría tener propiedades anticancerígenas, estos hallazgos no se han confirmado en ensayos con humanos. El riesgo de intoxicación por cianuro al consumir amigdalina (Laetrile) es una preocupación importante, lo que la hace insegura como tratamiento.

Clasificación de la IARC sobre sustancias cancerígenas:

No clasificado

Cómo reducir el riesgo

Evita utilizar semillas de albaricoque o productos que contengan laetrilo/amigdalina para el tratamiento del cáncer. El laetrilo está prohibido por la FDA en Estados Unidos debido a sus importantes efectos secundarios y a la ausencia de pruebas que respalden su eficacia. Del mismo modo, su venta está prohibida en el Reino Unido y Europa, en consonancia con el reconocimiento mundial de sus peligros y falta de eficacia.

Aunque la amigdalina (Laetrile) no es segura ni eficaz para el tratamiento del cáncer, los albaricoques son nutritivos y ofrecen vitaminas A y C, potasio y fibra dietética. Muchos sitios web de curas alternativas del cáncer carecen de credibilidad científica y pueden inducir a error a los pacientes, por lo que es importante confiar en tratamientos respaldados por pruebas científicas sólidas.

En resumen

La afirmación de que las semillas de albaricoque pueden tratar el cáncer no está respaldada por pruebas científicas, y su consumo plantea graves riesgos para la salud, incluida la intoxicación por cianuro. Para un tratamiento eficaz del cáncer, confía en terapias basadas en pruebas y consulta a profesionales sanitarios.

Lo que quizá hayas oído

Se afirma que el vinagre de sidra de manzana (VCA) puede tratar o prevenir el cáncer. Esta creencia se basa en la idea de que el ACV puede crear un entorno más alcalino en el organismo, haciéndolo menos hospitalario para el crecimiento de las células cancerosas.

Lo que nos dice la ciencia

En química, la escala de pH mide lo ácida o básica que es una solución, oscilando entre 0 y 14. Un pH de 7 es neutro, por debajo de 7 es ácido y por encima de 7 es básico. El VAC es ácido debido a su principal compuesto activo, el ácido acético.

Evidencia epidemiológica

No hay estudios epidemiológicos en humanos que relacionen directamente el consumo de vinagre de sidra de manzana con un menor riesgo de cáncer. La mayoría de los estudios se centran en el concepto más amplio de la acidez de la dieta y sus posibles efectos sobre el cáncer.

Pruebas de laboratorio/Pruebas complementarias

Los estudios de laboratorio han demostrado que las células cancerosas pueden crecer de forma más agresiva en entornos ácidos (Gupta et al., 2014). Sin embargo, estos estudios no sugieren que el consumo de alimentos ácidos como el ACV afecte al riesgo de cáncer en humanos. Los niveles de pH de tu cuerpo están estrechamente regulados y no se ven influidos significativamente por la dieta. Algunos estudios han indicado que el ácido acético, principal componente del ACV, puede matar células cancerosas en un entorno de laboratorio (Okabe et al., 2014), pero esto no se traduce en un tratamiento eficaz del cáncer en humanos.

Clasificación de la IARC sobre sustancias cancerígenas:

No clasificado

Cómo reducir el riesgo

Aunque el ACV no es un método probado para prevenir o tratar el cáncer, mantener un estilo de vida sano es crucial. Las investigaciones demuestran que ninguna dieta o alimento por sí solo puede prevenir el cáncer. En cambio, una dieta equilibrada combinada con una actividad física regular puede ayudar a prevenir el aumento excesivo de peso, que está asociado al riesgo de cáncer.

Una dieta sana incluye:

  • Frutas y verduras
  • Grasas saludables como el aguacate y el aceite de oliva
  • Limitar los dulces y el alcohol
  • Beber mucha agua
  • Alimentos ricos en fibra, como los cereales integrales
  • Reducir la ingesta de carnes rojas y evitar las carnes procesadas
  • Actividad física regular
  • Disfruta de la comida con moderación

En resumen

No hay pruebas científicas de que el vinagre de sidra de manzana pueda tratar o prevenir el cáncer. El pH de tu cuerpo no se ve afectado significativamente por la dieta. Concéntrate en una dieta equilibrada y ejercicio regular para reducir el riesgo de cáncer y mantener la salud en general.

Lo que quizá hayas oído

Los suplementos antioxidantes, como las vitaminas A, C y E, pueden ayudar a prevenir el cáncer y otras enfermedades.

Lo que nos dice la ciencia

Los antioxidantes son sustancias, sintéticas o naturales, que pueden ayudar a prevenir o ralentizar ciertos tipos de daño celular. Están presentes en diversos alimentos, sobre todo frutas y verduras, y también pueden tomarse como suplementos dietéticos. Estos suplementos suelen comercializarse como una forma de mejorar tu salud combatiendo los radicales libres dañinos (moléculas inestables que se crean durante los procesos celulares normales y pueden causar daños a las células) del organismo.

La ciencia sobre los suplementos antioxidantes y la prevención del cáncer es contradictoria y no concluyente. Mientras que los antioxidantes procedentes de fuentes alimentarias son beneficiosos y están relacionados con diversos beneficios para la salud, los suplementos antioxidantes en dosis elevadas no tienen los mismos efectos probados. De hecho, algunos estudios sugieren que dosis muy elevadas de ciertos suplementos antioxidantes podrían incluso aumentar el riesgo de algunos cánceres. Los suplementos antioxidantes sólo contienen antioxidantes aislados, mientras que los alimentos proporcionan una mezcla completa de antioxidantes, fitonutrientes, vitaminas, minerales y fibra que actúan conjuntamente para mejorar la salud.

Clasificación de la IARC sobre sustancias cancerígenas:

No clasificado

Cómo reducir el riesgo

  • Cómete un Arco Iris:

Procura incluir una variedad de frutas y verduras de colores en tu dieta diaria. Cada color representa distintos tipos de antioxidantes y nutrientes:

  • Rojo: Tomates, fresas, pimientos rojos, alubias rojas
  • Naranja: Zanahorias, boniatos, naranjas
  • Amarillos: Pimientos, limones
  • Verdes: Espinacas, brécol, col rizada
  • Azul/Morado: Arándanos, uvas, berenjenas
  • Elige cereales integrales:

Sustituye los cereales refinados por cereales integrales como el arroz integral, la quinoa, la avena y los productos de trigo integral. Los cereales integrales son ricos en antioxidantes y fibra.

  • Merienda frutos secos y semillas:

Incluye en tu dieta una variedad de frutos secos y semillas, como almendras, nueces, semillas de lino y semillas de chía. Son fuentes excelentes de antioxidantes, grasas saludables y otros nutrientes.

  • Limita los alimentos procesados:

Reduce la ingesta de alimentos procesados, tentempiés azucarados y alimentos ricos en grasas, ya que pueden aumentar el estrés oxidativo (daño causado a tus células por unas moléculas dañinas llamadas radicales libres) y anular los beneficios de los antioxidantes.

En resumen

Lo mejor es obtener los antioxidantes de una variedad de alimentos sanos, como frutas y verduras de colores vivos, cereales integrales, frutos secos, semillas y germen de trigo. Estos alimentos no sólo aportan antioxidantes, sino que también ofrecen una serie de otros nutrientes que actúan conjuntamente para favorecer tu salud general. No se debe confiar en las altas dosis de suplementos antioxidantes para la prevención del cáncer, y su uso debe consultarse con un profesional sanitario.

Para oír a un nutricionista hablar de este tema, mira el vídeo siguiente.

Lo que quizá hayas oído

Adoptar una dieta alcalina , que se centra en consumir alimentos que supuestamente crean un entorno más alcalino en el organismo, puede proteger contra el cáncer. Esta dieta suele implicar comer más fruta y verdura y reducir la ingesta de carne y alimentos procesados.

Lo que nos dice la ciencia

Actualmente, las pruebas sobre si una dieta alcalina puede prevenir el cáncer no son concluyentes. A continuación se presenta un desglose de los conocimientos científicos.

  • El organismo mantiene un estricto control del pH sanguíneo mediante diversos mecanismos en los que intervienen los pulmones, los riñones y los huesos. La idea de que la dieta puede alterar significativamente el pH sanguíneo no está respaldada por pruebas científicas.
  • Algunos estudios de laboratorio sugieren que las células cancerosas pueden crear un entorno ácido a su alrededor. Sin embargo, esto no significa que una dieta ácida provoque cáncer. El entorno ácido puede ser el resultado del metabolismo de las células cancerosas, el proceso que les permite crecer y producir energía.
  • Algunos estudios observacionales han hallado asociaciones entre dietas que producen una menor carga ácida y un menor riesgo de ciertos cánceres. Sin embargo, estos estudios no prueban que una dieta específica reduzca el riesgo de cáncer.
  • Las revisiones exhaustivas de la investigación han encontrado pruebas limitadas que apoyan la idea de que la carga de ácidos en la dieta influye directamente en el desarrollo del cáncer.

Clasificación de la IARC sobre sustancias cancerígenas:

No clasificado

Cómo reducir el riesgo

1. Come más fruta y verdura

Aumenta tu ingesta de una variedad de frutas y verduras de colores. Estos alimentos son ricos en vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra, que contribuyen a la salud general.

2. Elige cereales integrales

Incorpora a tu dieta cereales integrales como el arroz integral, la quinoa, la avena y el trigo integral. Los cereales integrales aportan nutrientes esenciales y fibra.

3. Limita las carnes rojas y procesadas

Reduce el consumo de carnes rojas y procesadas, que se han relacionado con un mayor riesgo de padecer ciertos cánceres. Elige proteínas magras como el pescado, la carne de ave, las judías y las legumbres.

4. Mantente hidratado

Bebe mucha agua y limita las bebidas azucaradas. Mantenerse hidratado favorece la salud general y puede ayudar a mantener un peso saludable.

6. Evita fumar y limita el alcohol

No fumes y limita el consumo de alcohol. Tanto el tabaquismo como el consumo excesivo de alcohol son factores de riesgo significativos de diversos tipos de cáncer.

En resumen

Aunque una dieta alcalina fomenta el consumo beneficioso de frutas y verduras, no existen pruebas concluyentes de que pueda prevenir el cáncer; en cambio, seguir una dieta equilibrada rica en frutas, verduras, cereales integrales y proteínas magras, junto con mantener un peso saludable mediante una actividad física regular, es más eficaz.

Lo que quizá hayas oído

Respirar aire contaminado aumenta las probabilidades de padecer cánceres como el de pulmón y el de mama.

Lo que nos dice la ciencia

Pruebas epidemiológicas:

Las investigaciones han demostrado que la exposición a largo plazo a las partículas finas (PM2,5) está relacionada con un mayor riesgo de padecer varios tipos de cáncer. Un importante estudio, el National Institutes of Health-AARP Diet and Health Study, descubrió que los niveles más altos de PM2,5 estaban relacionados con un aumento del 8% del riesgo de cáncer de mama, especialmente para un tipo de cáncer de mama conocido como receptor de estrógenos positivo.

El estudio también indica que la exposición a largo plazo a las PM2,5 y al dióxido de nitrógeno (NO2), un gas nocivo de color marrón rojizo producido por las emisiones de los vehículos y los procesos industriales, puede aumentar el riesgo de padecer otros cánceres, como el colorrectal y el de próstata, sobre todo en los adultos mayores.

Pruebas de laboratorio/Pruebas de apoyo:

Los estudios indican que las PM2,5 pueden transportar sustancias nocivas como sustancias químicas y metales que pueden causar daños genéticos y cambios hormonales. Estas minúsculas partículas pueden llegar a lo más profundo de los pulmones, provocando inflamación y daños celulares, que pueden derivar en cáncer.

Clasificación de la IARC sobre sustancias cancerígenas:

Cancerígenos del grupo 1.

Cómo reducir el riesgo

  • Intenta evitar las zonas con alta contaminación atmosférica, sobre todo en las horas de mucho tráfico.
  • Utiliza purificadores de aire en casa para reducir la contaminación del aire interior.
  • Defender las políticas e iniciativas destinadas a reducir la contaminación atmosférica.
  • Mantén una dieta sana, haz ejercicio regularmente y evita fumar para reducir aún más el riesgo de cáncer.

En resumen

Hay pruebas sólidas de que la contaminación atmosférica, especialmente las partículas finas, aumenta el riesgo de cáncer. Aunque es difícil evitar por completo la contaminación atmosférica, puedes tomar medidas para reducir tu exposición y apoyar iniciativas de aire más limpio para ayudar a reducir tu riesgo.

Para saber más sobre cómo afecta negativamente a tu salud la contaminación atmosférica, mira estos breves vídeos de la Asociación Americana del Pulmón y la Organización Mundial de la Salud.

Lo que quizá hayas oído

Puede que hayas oído que la tecnología 5G puede provocar cáncer porque utiliza ondas de frecuencia más altas que las redes móviles más antiguas.

Lo que nos dice la ciencia

Evidencia epidemiológica

Muchos estudios han analizado si los teléfonos móviles, incluido el 5G, provocan cáncer. Hasta ahora, la mayoría de los estudios no han encontrado una relación clara entre utilizar teléfonos móviles y contraer cáncer.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) afirma que los estudios que demuestran cambios en el organismo por la radiación de radiofrecuencia (RF) no han sido consistentes. La mayoría de los estudios epidemiológicos no muestran una relación entre esta radiación y los problemas de salud. La FDA considera que los actuales límites de seguridad de los teléfonos móviles protegen la salud pública.

Pruebas de laboratorio/Pruebas complementarias

Las pruebas de laboratorio sobre el tipo de radiación que utiliza la 5G, la radiación de radiofrecuencia, no han demostrado que pueda dañar el ADN o causar cáncer. Este tipo de radiación es mucho más débil que el tipo de radiaciones utilizadas en los rayos X.

La radiación de radiofrecuencia en su mayor parte sólo calienta un poco los tejidos, pero esto no es suficiente para causar cáncer. Los científicos siguen estudiando los efectos a largo plazo, pero de momento no hay pruebas sólidas de que la 5G provoque cáncer.

Clasificación IARC:

La radiación de radiofrecuencia es del Grupo 2B (posiblemente cancerígena).

Otros grupos, como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU., afirman que no hay pruebas definitivas de que el uso del teléfono móvil provoque cáncer.

Cómo reducir el riesgo

Aunque las pruebas no demuestran que la 5G provoque cáncer, puedes tomar algunas medidas sencillas para reducir tu exposición a la radiación de radiofrecuencia:

  • Utiliza el modo altavoz o unos auriculares para mantener el teléfono alejado de tu cabeza.
  • Limita el tiempo que hablas por teléfono.
  • Envía mensajes de texto en lugar de llamar cuando puedas.
  • Evita utilizar el teléfono cuando la señal sea débil, porque trabaja más y emite más radiación.

En resumen

De momento, no hay pruebas sólidas de que la tecnología 5G aumente el riesgo de cáncer, pero los científicos siguen investigando. Siempre es buena idea utilizar el teléfono con sensatez y mantenerse al día de los nuevos descubrimientos.

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